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La participación de los niños y las niñas, un derecho inexcusable que nos hace libres

La participación de los niños y las niñas, un derecho inexcusable que nos hace libres

Aleix Masramon Cruzate
Coordinador de Convivencia y Acción Comunitaria. Programas de Acción Social
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27.11.19

Recientemente hemos celebrado el 30 aniversario de la Convención de los Derechos del Niño y la Niña, de ahí el eco mediático que ha adoptado el 20 de noviembre en todos los calendarios de entidades, asociaciones, administraciones y personas que viven este día como un día especial. Especial porque lo vale. La Convención fue adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el mismo 20 de noviembre de 1989, entrando en vigor unos meses más tarde, cuando los signatarios se comprometían a garantizar y respetar los Derechos del Niño y la Niña. Al mismo tiempo, se creó el Comité de los Derechos del Niño y la Niña que trabajaba para garantizar su cumplimiento. Actualmente hay más de 195 países que lo apoyan, convirtiéndose en uno de los acuerdos de derechos humanos más ratificados. Sin embargo, en la actualidad muchos de estos derechos recogidos en la Convención todavía se siguen vulnerando sistemáticamente en nuestros países. En este sentido, sintámonos responsables y caminemos hacia un mundo donde se respeten y ejerzan los derechos de todas las personas, de todas las edades. La Conmemoración debe servir para poner sobre la mesa si el niño y la niña es tomado en cuenta como sujeto de pleno derecho y para elaborar estrategias y retos de futuro para conseguir garantizar los derechos contemplados en la Convención sobre los Derechos del Niño y la Niña.

Básicamente, la Convención de 1989 recogía los siguientes pilares: la no discriminación, la defensa del interés del niño y la niña, el derecho a la vida y el derecho a la participación. Expresados como la necesidad de atención, promoción, protección y participación de los niños y las niñas, tal como lo define el Observatorio de los Derechos de la Infancia.

En la realidad que nos incumbe en Cataluña, probablemente se olvida el derecho a la participación del niño y la niña. Este derecho incorpora cuestiones como garantizar la libertad de expresión de los niños y las niñas y la de ser tenidos en cuenta, la libertad de asociación y de celebración de reuniones y la libertad de pensamiento y de conciencia.

Participar es garantizar la igualdad de oportunidades. Participar es combatir la exclusión social. Participar es construir la identidad ciudadana. Participar para comprometer, involucrar, escuchar, decidir, etc. Participar en todos los sentidos y desde todas las perspectivas y visiones. Desde todos los géneros, culturas y desde todas las edades. Participar para poder ser libre.

Desde la Fundación Pere Tarrés gestionamos proyectos de participación. Desde procesos de participación como Consejos de Niños y Niñas, Audiencias Jóvenes y Consejos de adolescentes en municipios como Esplugues de Llobregat, Montcada i Reixac y Palau Solitá i Plegamans hasta espacios participativos más amplios y estables, como el que este año se está construyendo en Esplugues de Llobregat, donde niños, niñas y adolescentes compartirán de forma colectiva ideas y propuestas para hacer de su ciudad un lugar mejor.

Hoy más que nunca nos reafirmamos que es nuestro deber como entidad seguir garantizando estos espacios para que los niños y adolescentes puedan deliberar, consensuar y transformar la realidad que los rodea. Ellos y ellas también tienen mucho que decir.